Polvorones caseros

Con una base de almendra, un poco de manteca, harina, azúcar y canela será suficiente para elaborar estos ricos polvorones caseros con la receta de la abuela.

Receta de polvorones caseros

Ingredientes para preparar polvorones caseros

  • 500 gr. de harina
  • 250 gr. de manteca de cerdo
  • 150 gr. de azúcar glas
  • 300 gr. de almendra molida
  • 2 cucharadas de canela en polvo
  • Para decorar:
  • Azúcar glas

¿Cómo preparar polvorones caseros?

  • Nuestro primer paso a dar a la hora de hacer los polvorones caseros es tostar la harina un poco, para que coja color. Para ello, la pondremos en una bandeja o recipiente apto para horno y la hornearemos unos minutos (con unos 5 minutos a 180ºC debería ser suficiente), removiéndola de vez en cuando con la ayuda de una cuchara de madera o lengua de cocina.
  • A continuación, mezclamos en un recipiente la harina tostada con el resto de los ingredientes que aparecen en esta receta de polvorones caseros, es decir, con la manteca de cerdo, el azúcar glas, la canela y la almendra molida. Amasamos el conjunto y cuando veamos que la masa de nuestros polvorones caseros es homogénea y uniforme, la dejamos reposar unos 15 minutos.
  • Pasado el tiempo de reposo, tomamos porciones de la masa y formamos piezas cilíndricas, que recortaremos para formar las bolas en forma del clásico polvorón (o en la forma que desees). Colocamos cada polvorón casero encima de una bandeja de horno que tendremos forrada con papel vegetal para que no se peguen, y los aplastamos ligeramente.
  • Después de precalentar el horno a 200ºC, introducimos la bandeja con los futuros polvorones caseros y dejamos que se calienten durante una media hora o hasta que veamos que ya están bastante tostados, y consistentes.
  • Una vez horneados nuestros polvorones caseros, los sacamos del horno y ya sólo nos queda espolvorear un poquito de azúcar glas sobre ellos y listo.
  • Foto orientativa: Jorge Díaz
Nota del autor:

Podemos cambiar un poco el estilo de esta receta de polvorones caseros añadiendo elementos que les den sabor durante la elaboración, como por ejemplo, chocolate, ralladura de limón, coco, vainilla, menta, etc.; o espolvoreando sobre ellos otro aditivo en vez del azúcar, para darles otro acabado. Es todo cuestión de imaginación, ¡así que manos a la obra!